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conducción segura

Circula con total seguridad en invierno

 

 

Fighting the cold

1. Combate el frío


Aumenta la temperatura de tu cuerpo manteniéndote activo. Muévete en la moto: empieza con una pierna y sigue con la otra, y después continúa con un brazo y luego el otro. Incluso cuando te encuentres un semáforo en rojo, aprovecha para girar los brazos y las muñecas.

Utiliza la fuente de calor principal de tu vehículo: el motor. Durante las pausas, pon tus manos encima para calentarlas (sin llegar a tocarlo). También puedes colocar tus guantes cerca del motor, entre el carenado o sobre los cilindros si se trata de un motor bóxer de dos cilindros.

Una vez hayas aparcado tu moto, acerca tus manos a una fuente de calor (radiador) para seguir calentándote pero sin tocarlo de forma directa. El frío anestesia y no hay nada peor que sumergir las manos o los pies helados en agua muy caliente; tan solo conseguirías quemarte. Lo mejor es que las coloques en agua templada y que vayas aumentando progresivamente la temperatura.

Tras un largo viaje invernal, seguramente hayas pensado en acelerar o en saltarte la última parada para llegar antes a tu destino. Sin embargo, ¡es un gran error! En los últimos kilómetros es cuando estamos más cansados y menos atentos, por lo que es cuando más accidentes ocurren.

Be careful on the road

2. Presta atención a la carretera


Aumenta la distancia de seguridad con los vehículos que te preceden. No solo el suelo puede estar resbaladizo (lo que aumenta la distancia de frenado), sino que en caso de nieve o de hielo en la carretera, la nieve sucia tiende a acumularse al paso de las ruedas de coches y camiones, por lo que puede desprenderse en cualquier momento delante de tus neumáticos.  

También puede darse otro fenómeno: la película de escarcha que se forma en la carrocería o en las lonas de los camiones y puede desprenderse debido a la velocidad o a un golpe de viento. ¡Ve con cuidado para que no te golpeen!

Por otro lado, debes prestar atención a las máquinas quitanieves, ya que pueden proyectar sal, arena o nieve a su paso. No las sigas de cerca y, si te cruzas con una, ralentiza la velocidad y mantente lo más lejos posible a la derecha de la carretera.

De hecho, no creas que seguir una máquina quitanieves va a facilitarte el viaje. La sal que depositan en la calzada únicamente empezará a derretir la nieve o el hielo al cabo de unos 20 minutos aproximadamente. Y puede ocurrir algo aún peor: el salado mantiene una humedad constante en la superficie y, en ocasiones, forma una película de fango; una combinación de nieve fundida mezclada con diversas salpicaduras que es extremadamente resbaladiza.
The speed/cold ratio

3. Relación velocidad-frío

Ten muy presente que cuanto más rápido vayas, más fuerte será el viento y que, por tanto, menor será la temperatura.

  • Así, si la temperatura ambiente en parada y sin viento es de 10°C, la temperatura que el motorista de una moto no carenada sentirá sobre la piel será de -2°C a 50 km/h y de -6°C a 130 km/h.
  • De la misma forma, una temperatura de 0°C en parada se transformará en -20°C a 90 km/h y en -21°C a 130 km/h.
  • Si la temperatura ambiente es de -5°C, alcanzaremos rápidamente los -25 a 50 km/h, -28°C a 130, etc.
  • Si empiezas a -10°C, ¡la temperatura será de -33°C a 50 km/h y de -37°C a 130 km/h!
Rain, fog and condensation

4. Lluvia, niebla y condensación

No existe ningún problema particular si el tiempo es frío y seco. Tan solo debes recordar que el aire exterior será más frío, por lo que el motor necesitará más tiempo para alcanzar su temperatura ideal de funcionamiento y que ocurrirá lo mismo con los neumáticos: pasará un rato hasta que puedan llegar a su adherencia óptima.

En condiciones climáticas de lluvia, lo mejor es reducir la velocidad. Recuerda también que el hecho de estar mojado multiplica por cinco la velocidad de enfriamiento de tu organismo. Por lo tanto, lo mejor es que utilices ropa impermeable para mantener el calor. Si no, haz una parada para secarte.


Cuando hay niebla, la carretera suele estar mojada así que se aplican los mismos consejos. Sin embargo, ten en cuenta que la visibilidad será más reducida para ti y para el resto de conductores. Por lo tanto, ¡ve aún más lento si es necesario!

Por otro lado, comprueba que las luces de posición están encendidas, pon las luces de emergencia si las tienes o enciende las luces antiniebla si tu moto dispone de ellas. No son necesarias las luces de carretera ya que las gotas de agua en suspensión presentes en el aire reflejan el intenso haz de luz, por lo que la visibilidad sería aún menor, especialmente de noche. Si puedes, ponte un chaleco o una camiseta reflectante o un brazalete LED.

Si llevas gafas, recuerda que no debes levantar la visera del casco.

En tal caso, la condensación se formaría directamente en las lentes de tus gafas y podría dejarte casi a ciegas. Puedes entreabrir ligeramente la visera si se empaña pero sin llegar a abrirla por completo. Limpia frecuentemente el exterior de la visera con un dedo de los guantes o usa unos con goma limpiaparabrisas. Si vas a circular con niebla, utiliza productos antiniebla o una doble pantalla Pinlock.

Ice, black ice and snow

5. Hielo, capas de hielo y nieve


Si llueve y hiela, lo más probable es que encuentres capas de hielo en la carretera. Presta especialmente atención a los lugares con viento (puentes, valles), túneles, áreas boscosas donde no entra el sol, laderas orientadas al norte, etc.

Si circulas en línea recta y la capa de hielo no es demasiado grande, ¡no frenes! Mira delante de ti y no te encojas: quizás tengas la suerte de seguir en la moto. Si por el contrario estás en una curva, te encontrarás en el suelo antes de que te des cuenta. Tarde o temprano, todas las carreteras tienen curvas, así que no juegues con fuego.

Con nieve es otra historia: si sabes que habrá nieve en el camino lo mejor es que evites circular en carretera a dos ruedas. En primer lugar, el suelo resbalará pero, sobre todo, la visibilidad será escasa. La nieve se depositará en la visera del casco y en poco tiempo no verás nada, por lo que tendrás que limpiarla cada diez segundos.

Circular sobre la nieve fresca y el polvo no es mucho más complicado que rodar en una carretera anegada. En la medida de lo posible, debes intentar seguir al máximo los neumáticos de los vehículos que te preceden, evitando las zonas donde la nieve está amontonada, comprimida y, a menudo, congelada. En la nieve, hay que circular en segunda marcha a 10 km/h y con las dos piernas fuera ante posibles deslizamientos. No frenes y ni aceleres: ¡hazlo todo con el embrague! Busca el punto de patinaje del embrague y ve poco a poco con el acelerador.